Pese a que el calzado es conocido y el número es cómodo, no es fácil estar en mis propios zapatos.
Hay días en que lucho conmigo. Que no llorar es una batalla difícil de ganar. Me gustaría ser más feliz conmigo misma, aceptarme tal como soy y no querer ser liviana como una pluma. Estar contenta con el cuerpo que tengo y no desear que tuviera 5 kilos menos de los que llevo encima. Me gustaría poder volver el tiempo atrás y nunca haber conocido a Ana. Ni siquiera de cerca. Porque pese a que no llegó a traspasarme la piel, sí me dejó una marca que aún no me puedo borrar. Y la quiero borrar, pero no sé... ¿Cómo se puede competir con una flaca preciosa? Si alguien tiene la respuesta que me la diga y me la marque a hierro en algún lugar del alma, porque yo, con 4 años de psicología en el cuerpo, aún no la hallo.



Esas "flacas preciosas" no tienen alma, se les fue de paso con los muchos kilos que perdieron.. y tú hermosa, tienes más alma que nadie que conozca.
ResponderSuprimirOjalá pudieras verte como todos te vemos, te sorprenderías al ver lo preciosa que eres.
Soy de las personas que cree que no siempre existe la respuesta verbal, escrita, expresable por si solas, pero si he aprendido que no existe belleza alguna más que la propia, porque es única y trasciende lo netamente corporal, y conociéndote y con el cariño que te tengo sé que en ti abunda la belleza y de la buena.
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